De cómo varía la historia según sea contada

Existe un libro prácticamente desconocido para la inmensa mayoría de estudiosos del 98. Es el famoso “Libro Azul”, que fue editado por la imprenta del Ministerio de Marina que estaba dirigido por el entonces Ministro de Marina, Ramón Auñón, en el que se manipula y distorsiona la verdadera correspondencia oficial referente a las operaciones navales durante la guerra con los EEUU. En “teoría” aparecen todas las comunicaciones habidas con motivo de la guerra, pero si uno lo compara a la “Colección de Documentos...” de Cervera, se aprecian perfectamente las diferencias y la catadura moral de quien mandó alterar los mensajes oficiales...

De hecho Cervera publicó su libro después del acto del sobreseimiento definitivo del Consejo de Guerra contra él y con el permiso de la Reina Regente y escribe en el prólogo:

“Poseedor de los documentos que siguen, he creído que debía publicarlos para que ilustren al público y puedan ser enseñanza para el porvenir y datos para la Historia. Pensé primero, que fueran precedidos de una sucinta relación de los hechos, pero considerando que son tan recientes y han afectado tanto a nuestro desgraciado país, que cualquier crítica pudiera degenerar en pasión, he creído como mejor dejarlos solos, porque ellos explicarán muy bien todo lo ocurrido. Quisiera haberlo hecho antes, pero mi condición de procesado me hizo desde luego aplazarlo hasta la terminación de la causa, y después ha pasado algún tiempo para obtener el permiso que era necesario. (...) Va la Colección en dos caracteres de letra; uno, el más pequeño, se refiere a los documentos impresos en cierto trabajo donde se han deslizado errores y omisiones; y el otro diferente, a los aportados por mí, de cuya mayor parte poseo originales...”

Cuando Cervera se refiere, en el último párrafo, a “documentos impresos en cierto trabajo” se refiere al “Libro Azul”, es decir, a la versión “oficial” que publicó el Ministerio de Marina, manipulada por Auñón, y del cual Cervera no la menciona explícitamente, sino de forma elegante pero sutil, en su prólogo. Si no se tienen delante los dos textos, los dos libros, no se pueden apreciar esas diferencias, como con las fotos estereoscópicas, que se necesita emplear un visor especial para darse cuenta del “relieve” de la foto, del efecto 3D de la época.

El biógrafo Alberto Risco comenta al respecto: “El Libro Azul” abortó antes de nacer, abrasado por el fuego de la verdad que el de Cervera despedía. Es cosa rara que casi todas las omisiones del Libro Azul se refieran a frases de saludo o alabanza en pro del almirante”. Pero el gobierno norteamericano decidió traducir el de Cervera (y no el Azul) oficialmente al inglés y hacer una tirada de 15.000 ejemplares.

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